Descubrimientos.

Hace unas semanas adquirí una cámara Nikon EM, y un par de objetivos, un Nikon 55mm micro Ai-s y un 85mm de dudosa marca que compré por ebay. Debo decir que nunca había tenido un micro marca Nikon, ni una EM, ni probado un 85mm de este tipo.

La primera vez que tuve un lente macro, fue hace añales con en esa mítica y primerísima cámara Nikon FM10 que me compré recién cumplí 19 años, “donde inició todo”; cuando compré la cámara (usada) no traía el clásico lente 35-70mm que regularmente acompaña a las FM10, sino venia con un sigma 28-80mm mini zoom macro totalmente desconocido para mí incipiente conocimiento de aquel entonces; del lente recuerdo pocas cosas excepcionales, como cualquier objetivo de ese rango, cumplía y ya, sin embargo lo que sí recuerdo fue divertirme mucho fotografiando detalles pequeños con el macro como ha sucedido con otros que he tenido, el Nikon 55mm no ha sido la excepción, en definitiva, siempre es entretenido usar un lente con una gran capacidad de acercamiento, divertido y con resultados que me han gustado bastante.

Por otra parte, quedé bastante sorprendido y de buena forma con la Nikon EM –diferente a mi habitual F5 y demás equipos similares-, es compacta, con su motorcito de arrastre tiene muy buena pinta, es de uso fácil y muy práctica -creo yo- como una point and shoot con prioridad apertura y con la super ventaja de utilizar lentes intercambiables, con la cual se puede obtener resultados no tan lineales, como cuando la óptica es fija; es una cámara fácil de traer siempre y usarla para lo cotidiano que uno se encuentra, me hizo superar la reciente venta de mi Nikon 35ti y superó con creces mis expectativas… finalmente también probé el 85mm de dudosa procedencia (neewer), como al gato, la curiosidad me ganó y compré uno… la verdad no esperaba mucho por 99 dolares, sin embargo aun cuando no es “destacado”, está bastante decente, tiene poco rango de enfoque pero es relativamente luminoso (f 1.8) y tiene un punto dulce que puede darte ciertos resultados nítidos y con buen bokeh, para ser chino se defiende mejor que otras marcas con relativa mejor reputación…en conclusión, el resultado fue positivo, adquirí una cámara y un par de objetivos a un buen precio con resultados que me dejaron bastante satisfecho, pero creo que lo mejor de todo, fue sentir esa sensación de fluidez que te da su simplicidad, definitivamente se quedarán conmigo mucho tiempo.

GA.

Nikon EM + Nikon 55mm micro Ai-s / Neewer 85mm

Lomography 800 / Kodak Ektar 100 / Kodak Proimage 100

Minimalismo urbano

Ojo de villano 2

Líneas

Una imagen ó un millón de pedazos…ó menos…ó más…cada línea convergente enmarca un fragmento que conforma el panorama geométrico el cual emerge en la contrastante cotidianidad.

GA

Nikon F100 / N80      Kodak Tri-x 400 / Fuji Acros 100 / Kodak Tmax 100

 

 

 

 

 

 

 

El instante estético.

“Una contemplación involuntaria es lo que difunde un encanto mágico sobre las cosas pasadas y lejanas y lo que por una ilusión que nos hacemos nos las hace ver con un colorido tan bello” Schopenhauer…

Lo primero que recuerdo cuando estoy lejos de casa es el cielo y la primer palabra que siempre me viene a la mente cuando intento describir los atardeceres de mí ciudad es: dicotómico.

Dramático, apacible, reflexivo, agresivo, infinito…cada matiz alberga un abanico de emociones, tan diversas como cada una de las personas que viven aquí, vasto, sin duda una imagen que siempre invita a la contemplación…

Bitácora en film.

GA.

Nikon F100 / Intax Mini 90 / Instax Wide 300

Purple & OrangeAtardecer paseño

Bienvenidos al desierto instaxDrama en frontera

Dicotomia fuego

Dicotomia nieve

Un tercio de luz

Hábitos

Desde hace unas semanas, me he mantenido dedicándole tiempo a un necesario reacomodo de mi archivo fotográfico, escanear, revisar y almacenar negativos que voy acumulando, hago esto cada tanto, primero para satisfacer mi necesidad por mantener lo más ordenado posible y de pasada aprovechar para organizar carpetas de negativos ya escaneados, pero también y más importante, es que lo hago para no pasar por alto aspectos importantes para mi, como “mantener la mirada sobre mi propio estilo” tomando cuenta errores y aciertos, observar aspectos técnicos y finalmente ser autocrítico con mi trabajo fotográfico…sin embargo hay otros motivos mucho más lúdicos, como es el simple hecho de disfrutar de la imagen y de repasar los momentos en los cuales tomé alguna foto que me signifique algo particular…

En la más reciente sesión de “obsesión compulsiva” por acomodar mi trochil fotográfico, me percate de algo a lo que recién le di mayor importancia que en años pasados, me encontré con una gran cantidad de fotografías sobre “naturaleza” (de esa “citadina”, plantas, animales en parques e insectos), mismas que tomo cuando voy a probar un equipo; es la manera en que puedo examinar si un equipo se me acomoda, este hábito lo realizo por lo general cuando salgo con mi familia de paseo, sin esperar “mucho” en cuanto a resultados, únicamente con el objetivo de saber si me gusta como se maneja el equipo en turno, sin embargo, como muchas veces me ocurre son estas a las que menos importancia les doy e incluso podría reconocer son las menos “interesantes”, pero después de varias revisiones son aquellas que terminan siendo “las que me agradan” no sólo por la cuestión de probar cámaras, sino también porque son memorias que acompañan mis vivencias, es junto con mis fotos familiares las que componen mi acervo personal, esta es una pequeña muestra.

Bitacora en film.

GA.

Canon F1 / Canon A1 / Canon Elan 7e / Nikon F4 / Nikon F100

Perico perfil

Insecto fake

JRZ Frontera Paraíso

Estas son las calles que camino, donde mi corazón y mis pies han echado raíces… si bien no nací aquí, este es el lugar que me ha visto crecer desde que era un niño, de alguna forma soy parte de la migración que ha caracterizado a esta peculiar frontera –tan lejos de dios y tan cerca de E.U.-  así es como este lugar se convirtió en parte de mi historia de vida.

Hace unos años cuando me encontraba en la Ciudad de México, durante una conversación, alguien me preguntó “qué tan al norte estaba mi casa” y viendo un mapa señale “ahí, como a ochocientos metros del Río Bravo, literal”- contesté.

Pensar en ello, me hace pensar mucho sobre este lugar, me hace reflexionar mucho sobre mí… porque tal como escribí hace un tiempo, “mi mayor inspiración al salir y tomar fotos  reside en la cotidianidad de mi entorno cercano, en mi infancia chilanga/fronteriza como referente principal”; caminar y observar la ciudad ha sido para mi la mejor forma de conocer sus entrañas, su historia, -y no la que aparece en los libros de texto- sino la cotidiana, la que se escribe día con día…

Muchas ciudades de México son como “Jekyll y Hyde” y esta frontera no es la excepción, un lugar que ha vivido momentos de abundancia y por contraparte visto crecer la decadencia, no podría ser otra cosa que una dicotomía… una corteza áspera y gris, pero con un corazón palpitante y vivo.

GA.

Tmax 100 /400

Ilford hp5

Fuji Acros 100

Rollei Infrared 400

 

 

 

El Mercado de la Paz.

Tlalpan, El mercado de la Paz.

“Cada vez que vez que regreso a mi pueblo natal, los aromas me evocan grandes recuerdos de infancia, de mis paseos por el centro de Tlalpan y la llegada al atrio de la Iglesia de San Agustín” -cuenta emocionada entre anécdotas mi madre-… así relata cada vez que paseamos por la plaza que rodea el mercado.

Yo no nací aquí, pero he venido con mi madre desde que era un niño, quizá por ello, me recorren los mismos sentimientos al ver ahora a mi hijo correr por los mismos atrios donde también corrimos mi hermano y yo y donde nacieron todas esas historias que cuenta mi madre, en las primeras formas del mercado junto con sus portales y la venta de coloridas flores, frutas y verduras…en el mercado de “La Paz”.

El mercado de La Paz es un lugar antiguo, y con sus poco más de cien años es uno de los edificios más hermosos y antiguos del antes pueblo de Tlalpan -lo que me resulta curioso, que la gente se siga refiriendo a este lugar como un “pueblo” a pesar de ser sólo un lunar al sur de la ciudad más grande de México…

Es una tarde agradable y la luz es más que adecuada para tomar fotografías, no es coincidencia que de entre tantos mercados que hay en la Ciudad de México haya escogido hoy venir cámara en mano, porque además de la conexión emocional que me une, este lugar es especial… el mercado es actualmente uno de los más antiguos de la ciudad de México, lleno de historias, hoy día ahogado por la gentrificación y el concreto, rodeado de viejas quintas las cuales ya fueron fraccionadas tiempo atrás y cuya densidad poblacional se ha elevado al grado de saturar los usos de suelo, calles y avenidas… sin embargo permanece, el mercado, la plaza, la iglesia y la ahora ”renovada” paletería donde mi madre solía comprar paletas a 15 centavos antes de la misa de las 12…siempre que vengo la sensación nostálgica es la misma… me siento a comer un helado de limón y observo al señor de las raspas hacer burbujas de jabón, contemplo la plaza y entretejo aquellos relatos con mis propios recuerdos.

Bitácora en film.
Kodak Ektar 100.

 

Serie Convergencia Geométrica

“La fotografía es una ventana que me permite explorar una extensión de mi realidad en paralelo a otras realidades que convergen en una heterotopía atemporal.”

Sobre la serie

Convergencias Geométricas

La necesidad o necesidades de algo exterior. Te paras frente a un edificio…siempre está presente… surge a cada instante la idea de estabilidad en cada punto, en cada línea, un pensamiento perpetuo que se erige en un estado mental contemplativo, del cual podemos alejarnos y volver y encontrar mucho más de lo mismo, más que antes.

“Los edificios” o “El edificio” resuena en nuestra mente como un algo, una cosa muy diferente del edificio, una oda a la distopía, que no encuentra sustento en sus cimientos. Los caminas, los admiras, lo imaginas y lo prosigues…observas puntos creadores de líneas que se entrecruzan y crean las trayectorias de diversas formas y colores que conforman el panorama urbano de esta gran ciudad, algunos son imponentes a la vista, enormes estructuras que albergan cientos de historias, algunas recientes, otras tantas sobrevivientes de una realidad que no es la actual.

Los edificios son capaces de provocar pensamientos, ciertos efectos, por una parte los que recogemos a partir de la contemplación, sus ángulos, sus luces y sus sombras y por otra, lo que desde nuestro interior se diluye y se mezcla a partir de nuestras experiencia y provocan imágenes que saltan desde la memoria. La serie pues, es un punto de vista muy particular del imaginario que rodea a estos monumentos de la modernidad y las posibilidades de representación.

La serie en si, trata de evocar las marcas visibles de la búsqueda utópica que la modernidad deja en las ciudades. Los edificios son monumentos de distintas realidades que de manera imbricada construyen evidencia de la historia moderna pero no sólo eso, tal como Deleuze lo definiera “un edificio es una máquina”, una máquina de ideas y sus posibilidades.

GA.